10/11/2014 - TAKAYAMA

Hoy toca madrugar un poquito ya que el tren sale de Kanazawa a las 7:10. Todo bien y a las 9:47 estábamos en Takayama. Lo primero que hacemos es ir al templo donde hoy dormimos. Se trata de un templo budista con unas caracterísiticas un tanto peculiares y únicas. Además, no tiene cerraduras en ninguna puerta y nos indican que no podemos acceder a cierta zona sagrada, aunque como digo tampoco tiene cerradura.


Decir que es uno de los pocos templos del mundo que dispone de un "Camino hacia el Paraiso"; que consiste en entrar en una estancia sagrada situado bajo el gran buda que preside la zona de oración de los monjes. El lugar está totalmente a oscuras y al entrar hay una pequeña guía en la pared que desaparece a los pocos metros. Se trata de una habitación circular y en algún punto de la misma hay una llave. Aquel que encuentra la llave es limpiado de sus pecados y su alma se purifica. Lo he hecho y lo cierto es que la sensación es agobiante al principio y curiosamente reconfortante al final justo antes de volver a salir a una zona en la que comienzas a volver a ver luz. Es algo que hay que hacerlo, no explicarlo. 

Dejando de lado el asunto espiritual; vayamos con nuestras aventuras por la ciudad de Takayama. Se trata de una ciudad muy bonita, emplazada en mitad de los Alpes Japoneses y rodeada por todos los lados de montañas. Las casas están muy bien cuidadas y como siempre la gente muy amable.

Lo primero que hacemos es ir a una villa donde vivían antiguamente (hace 300 años) los lugareños. Es una perfecta villa perfectamente conservada con alguna pequeña zona reconstruida. Hay varias casas, y diferentes zonas ajardinadas que nos dejan maravillados. Como todo Japón en esta época del año el colorido de su vegetación es ridículamente espectacular.


Terminamos la visita y al autobús de vuelta que nos deja en la estación (está a 10 minutos en bus). Miramos la hora y es pronto, así que decidimos visitar un poco el pueblo antes de comer. Callejeamos, curioseamos vemos alguna tienda de esas que vuelven loca a Almar (todas para el que no lo sepa) y nos vamos a comer.

Según la guía de Lonely Planet el sitio para comer hamburguesas es muy bueno y la carne de aquí dicen que legendaria; así que allá que vamos. ¡¡¡ Cuarenta minutos de fila !!! Y los hacemos pasando el rato por la zona... y ahora si, pedazo de plato con Johnny Cash de fondo. Hasta las patatas saben diferentes al estar fritas con solo Buda sabe que. 

Terminamos y nos ponemos en marcha a dar un paseo antes de que caiga el sol. Es una ruta de 5Km la que hacemos pasando por templos varios y un pequeño bosquecito. Nos entretenemos casi en cada templo algunos de ellos con jardines decorados con las ondas de que dejan los rastrillos y piedas estratégicamente colocadas. Además nos llama la atención algo que ocurre en todo Japón. Los cementerios están al lado de las casas y ciudades. Muy cerca; tanto, que hasta se alternan con algunas casas y templos... y son increiblemente chulos. Ya os contaremos lo de los osos otro día.

Damos por cerrado el día metiéndonos un pedazo de cuenco de noodles como el que podéis ver en la foto de al lado; acompañado con mas carne que para algo estamos en Takayama. El sitio es muy chulo con música japonesa de las que deben de poner en los festivales de la ciudad, ya que; por si no lo sabéis, Takayama es conocida por sus festivales. Uno para invierno, verano, otoño, primavera y algún otro que seguro que tienen por ahí como el de porque sí.



Y poco más por hoy que estamos cansadicos y mañana toca viaje a Kyoto. Buenas noches :). Como siempre alguna fotillo para vuestros sentidos.

Bosque circundante a la aldea de Takayama

Más fotos del pueblo

Templo ubicado en la ruta a pié

Vistas desde uno de los muchos puentes de Takayama

Más fotos del pueblo

Maaaaas arboles y colores chulos

Las escaleras es la entrada...

¿Has llegado hasta el final? Genial fiel seguidor ávido de nuevas fotos y aventuras. Hoy os traemos un bonus video. ¡¡¡ Que lo disfrutéis !!!






09/11/2014 - EXPLORANDO KANAZAWA

Un nuevo día amanece en tierras lejanas. El sol entra tímidamente por la ventana del ryokan y junto al molesto sonido del despertador hace que nos tengamos que levantar. Son las 7:30 de la mañana y tenemos el desayuno típico japonés programado para las 8:00. Para quien no lo sepa un desayuno de estas características se compone de los siguiente elementos; un pequeño pedazo de merluza, un gigantesca bol de arroz, una especie de tortilla francesa un poco cruda con queso por dentro y puesta a modo de rollito, un caldo posiblemente de pollo y un té. Además te colocan al lado unas algas nori para que intentes montarlas en el arroz usando los palillos.

Menos misterios culinarios y mas pateo de la ciudad. Por recomendación expresa de nuestras amigos de Lonely Planet decidimos que lo primero que vamos a hacer es ir al parque de Kenrokumachi, uno de los cuatro mejores jardines de todo Japón.  Allí doblan las ramas y las atan con unas cuerdas a unos maderos clavados al suelo para darles formas; y las que son muy finas las sujetan con unas cuerdas a unos soportes altos pareciendo que se trate de una especie de sombrilla. Esperan a que la rama crezca y cuando ya ha cogido fuerza lo quitan y ya tienen su árbol con ramas chungas. Toda una maravilla para presumir ante los amigos. El parque en sí es una maravilla como podréis ver en las fotos. Supuestamente su nombre significa algo como la conjunción perfecta de todos los elementos que debe tener un parque y en el orden y posición que tienen que estar. Lo cierto es que todo esta cuidado hasta el extremo; hasta el punto de que hemos visto a varias personas barriendo un suelo de tierra o recogiendo hojas una a una.

Después de visitar el jardín a comenzado a chisporrotear de nuevo y nos hemos visto obligados a hacernos con unos paraguas que gentilmente nos ha prestado el alojamiento. Son super molonguis; transparentes para que puedas ver a través de ellos y que no te puedas sacar un moquete sin que te vean. Enseguida hemos ido a visitar el castillo de Kanazawa... o la reconstrucción que están haciendo del mismo porque se quemó hace doscientos años. Debió de ser algo como... a que no hay huevos a apagar de una pedrada aquella vela, y claro; pasa lo que pasa. De allí no pongo fotos porque sinceramente era una llanura donde antes había jardines y casetas y una puerta cubierta de maderas y lonas porque la estaban reconstruyendo. Eso si, un paseo muy bonito y unos miradores espectaculares en donde antes estaban las torres de vigilancia.

Hemos mirado el reloj y todavía era pronto así que como tenemos tiempo nos vamos dando un paseo hasta el barrio de los samurais. Era donde antiguamente se alojaban estos tipos, defensores del señor feudal del momento. Puede que algunos elementos de la fotografía os parezcan un poco fuera de lugar... pero seguro que son cosas vuestras. La zona no dejaban de ser un par de calles con unas casitas muy chulas en las que no se podía entrar porque dentro vivía gente; y aquí no es costumbre entrar en casas de otros (ya sabéis que son muy respetuosos)

Se nos ha hecho la hora de comer, y para hoy ya teníamos localizado un sitio de sushi que prometía bastante. Hemos tenido que hacer diez o doce minutos de fila y nos han llevado a nuestra mesa. Hemos pedido mediante una tablet y en menos de quince minutos teníamos probablemente el pescado más fresco que hemos comido en nuestra vida. No olvidemos que Kanazawa además de tener zona de montaña es una ciudad costera ;) En cuanto hemos terminado nos hemos marchado a dormir un poco la siesta antes de ir al distrito de las geishas.

Otra gran pequeña zona consistente en una calle y alguna bocacalle; eso sí llenas de tiendas de objetos hechos con pan de oro, que por lo visto es la especialidad de la ciudad y debe ser bastante reconocida en el mundillo. Además hay un espectáculo con geishas que preparan el té y bailan y otras cosas que deben superchulas pero que solo lo hacen una vez a la semana y hoy no tocaba. Paseamos un poco más y vemos un par de pequeños templos que hay cerca y nos damos media vuelta para cenar. 

Nos ponemos a dar volteretas buscando un sitio que esté a la altura del de ayer pero no encontramos nada... hoy nos apetecen noodles, pero parece que aquí no hay sitios para tomarlos o no los encontramos, así que nos vamos al mismo sitio que ayer y pedimos diferentes cosillas que resultan estar igual de buena que las ya probadas. Además nos reconocen y se alegran mucho al vernos. Al finalizar la comida y como regalo nos dan a cada uno ¡¡ Una mandarina !! Lejos de lo vanal que puede parecer a nosotros nos sabe a gloria ya que llevamos desde que llegamos sin tomar una pieza de fruta (es bastante cara) y nos vamos con una sonrisa después de un poco de charrada en inglés con la hija del dueño.

Parecerá típico pero al llegar al hotel nos tomamos un té mientras hablamos con nuestros padres por skype y seguidamente nos metemos una buena sesión de baños relajantes. Y bueno, eso es todo por hoy. Mañana nos vamos a Takayama; nuestro último punto en la ruta de los Alpes de Japón. Allí dormiremos en un templo budista, por lo que no sabremos si tendremos wifi o no. Si vemos que no lo hay haremos la entrada del blog en cuanto podamos.

Hasta entonces... sed buenos ;)

Entrada de un templo en el barrio de las geishas


Jardín de unas de las casas en el barrio de los Samurais

Parque de Kenrokumachi

Parque de Kenrokumachi

Parque de Kenrokumachi

Parque de Kenrokumachi

Charly y su paragüas en el barrio de las geishas

Encontrad el objeto fuera de lugar

08/11/2014 - DÍA DE RELAX

... Kanazawa ! Cinco horas de tren. Podemos calificar el trayecto como el más complejo de todo el viaje. Tres transbordos entre los cuales teníamos de 5 a 13 minutos para salir de un tren, encontrar a alguien a quien preguntar y correr hacia el nuevo tren; además todo ello con todas las señales en un perfecto japonés y ni un solo indicativo, señal o aviso en la lengua de Shakespeare.


Nada más llegar a Kanazawa comprobamos que se trata de una ciudad considerablemente más grande que Matsumoto; al fin y al cabo es la capital de la prefectura de Ishikawa. Tenemos que subirnos a un bus y tras cinco paradillas nos bajamos, que si pasa por el pachinco y luego a la derecha... camina cien pasos y cuando veas la boca del león rugir encontrarás el lugar del descanso del guerrero.

Ryokan !!, de nuevo nos metemos en un maravilloso lugar donde somos recibidos por padre, madre e hija vestida de geisha. El padre limpia las ruedas de nuestras maletas y las lleva a la habitación. La madre por su parte nos ayuda a cumplimentar el papeleo y nos enseña el sitio. Para lavarse los dientes por aquí, para lavar la ropa por alla, aquí están el onsen de hombres, allí el de mujeres y finalmente al cuarto. Allí nos espera la hija con una bandeja con una tetera como parece ser habitual en estos sitios y nos la deja en la pequeña mesita junto a los futones. Que tengáis buena estancia y si necesitan algo más no duden en pedirlo... cierran puertas y ya estamos de nuevo en el meollo.


Lo cierto es que lo primero que hacemos es poner una lavadora e irnos a comer a un sitio cercano. De nuevo normal, bien desde luego pero nada del otro mundo. Bueno y barato, que al final eso siempre triunfa.

Volvemos, metemos todo a la secadora, siestecica que el viaje en tren a sido agotador y un poco de onsen. Hoy decidimos que iba a ser un día relajante y como aquí anochece a toa leche no vamos a ver nada de la ciudad.  Ya despejados, relajados, aseados y con una taza de té calentito en el cuerpo salimos a cenar no sin antes pasar por el distrito de los samurais que lo tenemos al lado y al menos vemos algo. Por desgracia es de noche y los jodíos se esconden bien a estas horas... para que queremos más. Ala tira, a cenar se ha dicho.

Ahora si, otro pelotazo. Encontramos un sitio lleno de japoneses y nos metemos. Tenemos que esperar quince minutos porque esta hasta la bandera, buena señal. Los esperamos y ñam ñam. Surtido de carnes con fideos y verduras para mí acompañados de un bol de arroz, sopa calentita y una pequeña ensalada. Almar por su parte decide tirar por un Hanten Rice (o algo parecido), que no deja de ser un paquetón de arroz preparado un poco raro con huevo y gambas rebozadas a lo nipón. También merluza preparada como las gambas; todo acompañado de una rica sopita y su pequeña ensalada. Para beber como en todos los sitios de japón invitan a agua, pero en este además nos dicen que podemos tomar té... así que a comer con té.

En fin, hoy poquito más, día de tranquilidad, relajarnos y disfrutar de nosotros y la paz del lugar. Mañana ya nos volveremos a meter caña y os contaremos cosas de Kanazawa y os mostraremos más fotos.

¡¡¡ Un beso corazones !!!
07/11/2014 - MATSUMOTO

Y dejamos el hotel de Tokio ya de forma definitiva para meternos en un nuevo tren como ya es costumbre todas las mañanas. Esta vez tenemos por delante tres horitas en un tren como mandan los cánones. Sentadicos y con servicio de cafés y galletas.

El viaje no se hace largo, las vistas son bonitas y el ir y venir de gente constante. Mencionar como curiosidad que hay unos cuantos vagones que catalogan como "reserved" donde tienes que pagar un plus por tener un asiento reservado y otros "non-reserved" donde no hace falta reservas... pero como le ha pasado a algunos pasajeros en estaciones posteriores a la nuestra han tenido que ir de pié por no tener sitio.

Llegada a Matsumoto; Matsumoto es un pueblecito pequeño, situado en las puertas de los Alpes Japoneses y con un castillo que está dentro de las cuatro edificaciones consideradas como tesoros nacionales de Japón. Ya se nota que hace más fresquete y tenemos que sacar la ropa de abrigo en lugar de chaquetas y manga corta.


Paseamos por sus calles al principio un poco liosas pero luego bastante cuadricaladas y encontramos el ryokan. Se trata de un lugar de ensueño. Una habitación bastante grande de estilo japonés. Con dos futones amplios, su televisión, una mesita para tomer té con un termo y un juego de té y una pequeá terraza cubierta para dejar las maletas y la ropa. Además tenemos unos baños comunitarios y un onsen... que no deja de ser un mini balneario dentro del hotel.

Una vez instalados y después de una revitalizante taza de té, nos encaminamos a ver el castillo. Pasamos unos puentes y unas tiendas en donde vemos algo que hemos leído típico del lugar. Una especie de gofres con forma de carpa y rellenos de diferentes movidillas. Esta vez no arriesgamos y tiramos por uno relleno de curry y otro de queso. Muy buenos.

Llegamos a la entrada del castillo y nos fijamos en que hay un pequeño puesto en donde parece indicar que hay visitas guiadas particulares y gratuitas. Un hombre nos mira, asiente y nos dice... "Free free, it´s free". Ajáaa para allí que vamos.
El hombre muy majete nos indica que se trata de una asociación de voluntarios que enseñan el lugar por gusto. Así que junto a él nos adentramos en el castillo. Se trata de algo increíble. Cinco plantas más una (ya os contaremos) y unos bonitos jardines. El castillo en su totalidad es de madera y os puedo asegurar que las fotos lo desmerecen.

La visita nos lleva alrededor de una horita, luego damos un paseo por los jardines y nos sentamos en un banco a descansar las rodillas (vaya escalones tenía el castillito). Hoy parece que en la escuela tocaba oficios ya que estaba el parque a la salida lleno de niños barriendo... o eso, o era explotación infantil de la buena; sea como sea hacían su trabajo mejor de lo esperado sin duda.

Nos vamos a comer a un sitio que encontramos de camino de vuelta al ryokan, jazz de fondo y chaplin en la televisión. Lejos de meternos una buena clavada nos cobran 7,5 eurillos por cabeza y nos vamos más bien comidos que para qué.

Es la hora de tomar un relaxin cup of tea y al onsen... o al revés. Bueno, nos metemos y ooooo, dulces aguas cálidas de las montañas japonesas liberan nuestras mentes y relajan nuestros músculos. Maravilloso. Media horita si llega y a la habitación enfundados en nuestros kimonos de descanso. Cerramos un poco los ojos y dejamos que el ambiente nos sobrecoja, que la luz de buda penetre en nuestras mentes y abra nuestros espíritus a la solemnidad del lugar. (Vaya poeta). Tras breve meditación, nos tomamos oootra tacita de té para ir como motos y nos vamos a cenar. Esta vez algo normal, ni la leche de bueno ni tampoco malo. Estandar. Y como remate una última visita al castillo para una foto de noche, que se gastan su dinero en iluminarlo como para hacerles el feo y no pasarse.

Ya con el día finiquitado y dando un paseo vemos por la ventana de un segundo piso lo que parece un garito todo zen lleno de botellas y nos metemos un macallan de 10 años servidor y un coctel raruno con movidas chungas y bolitas transparentes de flipar que según Almar esta muy cojonudo.

En fin, tras eso (que si que nos cuesta carete) decidimos volver al ryokan a domir en nuetros futones molonguis. Mañana toca oootro madrugón, pero esta vez a donde vamos nos quedamos dos dos días, nuestro destino es...





Fotos variadas para amenizar vuestros días aburridos e insípidos :) Besitoooos.

Auténtica maestra ya, Almar prepara un té reconstituyente

Samurai casual y geisha de temporada en la entrada del castillo 

Bonitas vistas del castillo por la noche

Una tienda libros usados en mitad de edificios de viviendas.
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06/11/2014 - VISITA A KAMAKURA

Ocho y media de la mañana y hoy solo hemos tenido que estar una hora metidos en el tren y como hemos ido pronto hemos podido ir sentados desde el principio del trayecto. Hoy, tal y como hemos planeado tocaba visita a Kamakura. Se trata de un pueblo en la costa del pacífico. Tiene varias atracciones principales... vamos a ver si las hemos podido ver todas o no.

Nada más llegar y bajar del tren tenemos que sacarnos los gorros y tapar la cogotera que comienza a caer un poco de lluvia. Andamos durante veinte minutillos y vamos a lo que según Lonely Planet es el mayor atractivo de la zona. El templo de Kencho-ji. Un compendio de varios lugares, jardines y hasta un observatorio desde donde se puede ver toda la zona de templos desde las alturas y con suerte el monte fuji. El que podéis ver en la foto se trata del templo de madera más grande de todo el este de Japón. Lo cierto es que por dentro mola bastante, hay un buda y una estatua que debe representar a algún Dios pagano al que no le daban de comer, porque estaba en los huesos. Ya lo veréis más adelante.

Seguimos paseando y viendo un par de templos menores, una campana grandota y algún jardincillo chulo; todo esto por cierto acompañados por algún trabajador de una obrilla de dentro del templo y poco más; prácticamente solos gracias al madrugon :). Es entonces cuando nos vamos a dar la vuelta, cuando Almar ve un cartelico que pone "Observatory" y pensamos... que carajo, si es super temprano. Comenzamos el camino y pasamos por una serie de puertas tori que abren un camino lleno en sus laterales de unas florecillas rosas que le dan mucha alegría. ¡¡ Que oye !! Con el día que ha salido se agradece. Ya comienza a escampar por cierto... cojonudo.

Comenzamos a subir por un porrón de escaleras bastante empinadas, parece que el camino al observatorio será largo y duro, como... ¡ Ay ! No se porque Almar me acaba de pellizcar... en fin. No más de media hora y coronamos la escalinata. Allí hay una plataforma desde donde si el día acompañara veríamos el Fuji en lugar de niebla. No obstante si que podemos ver al fondo, entre los árboles los tejados de los templos. Si hacéis click en la foto se hace grande... que os veo con lupa zopencos. Almudena decide que es hora de enfurecer a alguien y compra una maderita donde podemos escribir algo y dejarlo puesto en un sitio "sagrado"; una ofrenda a los dioses paganos en toda regla. Ya llegará su castigo ya. Comenzamos el descenso y posterior salida del templo para dirigirnos al siguiente punto clave de Kamakura.

Sip, lo habéis adivinado. Se trata de ir a ver el Daibutsu. Un buda de 13,5 metros de alto y unas cuantas toneladas. Tenemos dos opciones coger el autobús o ir pateando por mitad del bosque con unas vistas increibles; bosque claramente. Una horita y media de caminata aprox y llegamos. Como veréis en la foto estaba también casi sin gente... ¡¡ y una mierda !! Eso es hacer una foto en el momento oportuno; ya veréis más abajo como estaba el amigo de gente; sobretodo de nenes pequeños. Parece que hoy era el día de la excursión del cole y el 80% de la gente eran niños pequeñajos, todos con gorros amarillos y una tarea encomendada por su profesora. Dar por saco a todo turista que no pareciera nipón con preguntas en inglés sobre como te llamas, de donde eres, que opinas de los coches japoneses... Unas tres veces nos paran. Hasta nos hacemos fotos con ellos que parece que les flipamos. Ya os enseñaremos las fotos que si las ponemos aquí igual nos meten en un calabozo ninja japones. Y aunque seguro que son muy corteses y agradables como que pasamos.

Y llegamos a la tercera gran visita de la zona. El famosísimo bosque de bambú con salón de té en su interior donde sablearte y eso si... disfrutar de un té sabrosísimo. El lugar era simplemente espectacular. En Nara hay uno mucho más grande y dicen que mejor; lo esperamos con muchas ganas.  Este al final era pequeñito y en media horita nos hemos tomado el té y dado la vuelta de rigor. Salimos y vamos a un templo bastante grandote que no recuerdo el nombre que nos pillaba de camino antes de ir a comer el famoso Soba de la zona. En el templo tenemos que quedarnos por desgracia un poco más del tiempo que nos hubiera gustado ya que comienza a llover con más ganas. Oramos y rezamos, damos palmadas y olfateamos el incienso y en cuanto el agua deja ¡¡¡ a comer !!!


Nuestra primera decepción con la comida en Japón. El Soba de aquí o lo que nos ponen no nos gusta a ninguno. Son fideos fríos con algún tipo de condimento que parece como babilla de caracol o de cocinera enfadada. Solo se salva la tempura, que la devoramos sin piedad antes de pagar e irnos.

Llegamos al tren de vuelta bastante cansados. Hemos pateado más que el día de Nikko y se nota en nuestras caras. Para colmo y por cuarto día consecutivo al llegar a la estación de Shinjuku salimos por una salida diferente a la del resto de los días. En serio, Shinjuku es infernal, gigantesco, un laberinto de techos bajos y japoneses con prisas. Terrible.

Decidimos salir fuera para ubicarnos y nos topamos con un restaurante con una pinta brutal; de esos que te tienes que descalzar y todo para que el resto de los comensales puedan oler todo lo que has andado mientras comen. Aquí si, lo petamos y nos dejamos el resto del presupuesto del día y parte del siguiente. Pero joer, nos quedamos banderita. Con la tripa llena se piensa mejor y no tardamos en encontrar el camino al hotel.

Ahora a sobar que mañana toca otro madrugón y abandonamos Tokio para ir a.... Mañana lo sabréis ;).

Como siempre fotillos variadas y que tengáis un próspero día de trabajo mientras nosotros disfrutamos de unas vacaciones de ensueño. Muahahaha.

Entradita a uno de los templos... no recuerdo cual

Recibiendo las lecciones de Mitsorugi para adiestrarme en el arte de la katana

De camino al observatorio

Un pequeño jardín zen dentro del bosque de bambú

¿Hola?¿Está aquí el señor incienso?

Dios pagano mal alimentado con buda de multiples brazos.

Ahora si que se va la peña y los gorros amarillos ¿no?