04/11/2014 - VISITA A NIKKO Y SIBUYA
Hoy de nuevo toca madrugar; por delante tenemos dos horas y media de trenes hasta llegar a Nikko; un pequeño pueblo formado al rededor de una zona de los templos más famosos "cerca" de Tokyo. La distancia aproximada es 200 Km en tren y un total de 4 transbordos incluyendo usar el tren bala... que va bastante rápido. Del viaje solo mencionar que hemos visto por primera vez el fuji y se ve imponente; ah! y que los trenes de aquí son puntuales hasta el ridículo. Cuando el reloj cambia de minuto es cuando se para para que te montes.
Bien, llegada a Nikko sin nada reseñable y antes de entrar a ver los templos nos metemos un cafecito de 3,5€ servido por una mujer de aproximadamente 148 años con más vitalidad que Almar y yo juntos. No perdemos mucho tiempo y vamos a la entrada. Hay que pasar un puente y justo a su lado hay uno rojo bastante chulo solo reservado a los monjes y gente de caché que tenía acceso al templo. Ahora si quieres pisarlo tienes que pagar; pero ¿A que se ve mejor desde donde estábamos?
Seguimos y tras escasos 10 minutos de caminata llegamos al primer templo. Supuestamente uno de los más increíbles, con tres budas dentro muy grandotes; pero está en reformas. Entramos a ver lo que se puede igualmente y al salir llegamos a la conclusión que hemos tirado unos cuantos yenes, pero bueno; todo sea por restaurarlo. Seguimos y comprobamos que de nuevo tenemos que pagar para ver el siguiente templo y esta vez el triple que en el otro. Nos miramos y como en la Lonely Planet lo marca como "paga tacaño que para eso has venido" aflojamos y para dentro.
¡ Y menos mal ! Hasta ahora lo más increíble que hemos visto. No se trata de un templo; sino de un complejo de templos cada uno con su función. Nos tenemos que descalzar para entrar a ver un par de ellos y tenemos la suerte incluso de presenciar una boda shintoísta y de aplaudir a novia que se descojona al ver tanto turista dando palmas. Por supuesto toda la naturaleza que rodea al templo ya esta tornando de colores verdes a rojizos y eso todavía nos alucina más. Insistimos... increíble. Dejo un par de fotos más abajo de la zona, pero no os libráis de pasar por casa a ver el compendio total patrocinado por la cámara de Edu que casi le saco fuego al botón de disparar hoy.
Sobre las 14:00 salimos con todo el hambre que os podéis imaginar si desayunáis a las 6:30 y subís y bajáis de dos mil a dos millones de escaleras (puede que la aproximación este sobrestimada); y nos metemos en un sitio un tanto raruno con las paredes forradas de noticas de la gente que ha estado; encontramos desde un billete de 20 dolares firmado, tarjetas de visita de empresa o el horario de una enfermera del hospital nuestra señora del rosario con jocosos comentarios.
Allí nos mentemos unas croquetas con una salsa pegajosa que quitan el sentido, nuestro primer plato de ramen que estaba delicioso y un yakisoba con arroz que también nos sabe muy rico. De momento todo lo que hemos comido estaba espectacularmente bueno.
Con la tripa llena decidimos volver a Tokyo y tras alguna cabezada y otras dos horas y media de viajes en tren nos echamos una siesta para coger fuerzas e ir a ver un poco Sibuya y cenar por allí.
Nada más salir lo primero que vemos es un montón de neones, cartelicos con luces y canciones para adolescentes acompañadas por vídeos de niños androginos y chavalas provocativas. También hay una estatua de un perro "Hachico" que supuestamente estuvo visitando la estación todos los días durante diez años esperando el regreso de su amo fallecido. Damos una vuelta más cansados que otra cosa, pasamos por el cruce de Sibuya sin demasiado ajetreo para lo que cuentan y nos vamos a cenar a un garito en la segunda planta de un edificio solo de restaurantes. Parece que estamos en un restaurante para gente joven y hay un barullo interesante, cumpleaños felices y demás. No obstante la comida de nuevo muy buena. Esta vez pedimos a ojo sin mirar los nombres porque tampoco nos decían nada y nos tienen hasta que decir como preparar un plato en el que teníamos que mezclar varias cosas. Es probable que volvamos para hacer alguna foto en el famoso cruce con mucha gente.
Finalmente demasiado cansados para tomar una copa o seguir paseando volvemos al hotel no sin antes perdernos por la estación de Shinjuku que cada vez que vamos entramos y salimos por una puerta diferente.
Mañana toca de nuevo visita por algún barrio de la ciudad y desde luego ni de coña levantarnos antes de las 9 de la mañana. Como siempre alguna fotillo más para que os deis el gusto.
Bendiciones... y buenas noches.
Farolillos entre los templos de Nikko
La entrada a uno pequeño templo apartado
Almar en el restaurante de Nikko
6:41 |
Category: |
0
comentarios







Comments (0)