02/11/2014 - LLEGADA A LA TIERRA DEL SOL NACIENTE


A las 5:45 de la mañana salimos con una sonrisa de oreja a oreja de casa dirección a la estación del ave. Todo contentos y todo puestos miramos el panel de los llegadas y salidas y... sorpresa nuestro tren lleva 3 horas de retraso y no vamos a llegar ni a coger el primer vuelo. Empezamos fetén.

Tenemos suerte y nos meten en otro que nos deja más o menos a tiempo para poder pagar a un habitante de mordor 30 eurazos (no se a cuanto estará el catalí al cambio) por llevarnos al aeropuerto para descubrir que también tiene retraso y que hubiéramos llegado con el cercanías. Bueno, mejor prevenir que liarla.

Finalmente llegamos a Munich y desde allí todo bien. Embarcamos en el vuelo que nos llevará a Tokyo y nos pegamos 12 horazas viendo pelis y series en inglés porque según lufthansa el español es latino y ya sabemos como son los doblajes latinos. 

Por fin !!! El avión aterriza y solo nos queda otra hora en tren hasta llegar a la estación que está al lado del hotel. La suerte nos empieza a sonreír y una mujer que nos identifica como Pajares y Esteso al llegar a la gran ciudad decide que nos va a llevar de la mano hasta la estación de Shinjuku. Por si terminara leyendo el blog; gracias de nuevo.

Me olfateo el sobaco y apesto a 24 horas con la misma camiseta... pero no importa; hemos llegado al hotel y estamos... hechos mierda.

Naaaaaa, dejamos las maletas y nos vamos a ver Harajuku, gente disfrazada tiendas raras raras y sin lugar a dudas el mejor udon que hemos probado jamás Almar y yo. Antes de volver al hotel para darnos una ducha (hasta las 15 no podíamos subir a la habitación) decidimos darnos una vuelta por el parque de Yoyogi y resulta que están con la celebración de la llegada del Otoño. Un montón de gente vestida de ceremonia... increíble.


Entrada al parque Yoyogi

Gente de ceremonia para la bienvenida al otoño

Finalmente volvemos al hotel, duchaca buena, mirada singular al retrete para decidir si pongo mi culo a disposición del chorro de agua caliente que parece limpiará nuestras posaderas durante los próximos días y con dos cojones a por ello. Como diría alguien que ya ha pasado por esta experiencia... COLOSAL, sin duda miraremos de comprar uno para casa en Zaragoza.

Y por ahora poco más, cenita tranquila en las cercanías del hotel y a sobar que mañana toca mas y mejor y aquí madrugan más que los currantes de Balay por gusto.

¡¡¡ Besotes a todos !!!


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